Sermoneta

A esas alturas del viaje ya deberíamos saberlo. Cuanto más altas llevas las expectativas, más fácil es llevarte un chasco, y cuanto menos esperas de un sitio, más posibilidades hay de que te sorprenda. Y es que Sermoneta apareció en uno de esos días de calor, cambios de planes y decisiones improvisadas que tan bien conocemos en la DogVan. De esos en los que sales convencido de que vas a visitar un sitio y acabas en otro completamente distinto porque la realidad te pone las cosas difíciles.

Y menos mal, porque muchas veces nos empeñamos en seguir el plan a toda costa, pero viajar en camper, trabajar por el camino y hacerlo con Jack significa aceptar que hay días en los que toca improvisar.

Nuestra idea inicial era visitar Nemi, uno de esos pueblos de los que todo el mundo habla cuando recorres Lazio. Pero al llegar nos encontramos con lo que ya empieza a ser un clásico en verano: muchísimo movimiento, dificultades para aparcar la camper y más de 30 grados apretando con fuerza. Y cuando viajas con un perro, el calor no es un detalle menor.

Así que, después de valorar la situación, decidimos cambiar de rumbo y probar suerte en Sermoneta.

Llegar en el momento perfecto

Llegamos sobre las siete de la tarde, justo cuando empezaban a retirar las vallas que regulan el acceso al casco histórico. El calor comenzaba a aflojar, las calles se vaciaban poco a poco y el pueblo mostraba una cara mucho más tranquila que la que probablemente tiene durante las horas centrales del día.

Nada más empezar a caminar nos dimos cuenta de que habíamos acertado. Sermoneta conserva ese aire medieval que tanto nos gusta encontrar durante los viajes. Calles empedradas, rincones silenciosos, edificios históricos bien conservados y una sensación constante de estar paseando por un lugar que ha sabido mantener su identidad con el paso del tiempo.

No es un pueblo enorme, no tiene decenas de monumentos ni una lista interminable de cosas que hacer, y precisamente ahí está gran parte de su encanto.

Un pueblo para pasear sin prisas

Nos dedicamos a recorrer sus calles sin demasiada planificación, grabando algunos vídeos, haciendo fotos y disfrutando de una temperatura mucho más agradable que la que habíamos soportado durante gran parte del día.

Jack nos acompañó tranquilamente durante el paseo. No había casi gente por las calles, ni ruido. Simplemente un pueblo agradable para recorrer con calma.

Otro regalo inesperado de la ruta

Después encontramos un lugar perfecto para pasar la noche con la camper. Tranquilo, con buenas vistas y con cobertura suficiente para seguir trabajando al día siguiente.

Mientras caía la tarde nos dio por pensar en algo que ya nos ha pasado varias veces durante este viaje: Muchas de las paradas que más hemos disfrutado no estaban entre las grandes prioridades de la ruta. Simplemente aparecieron porque algún plan cambió por el camino.

Información útil para visitar Sermoneta

📍 Se encuentra en la región del Lazio, a poco más de una hora de Roma.

🐶 Resulta cómodo para visitar con perro.

🚐 Merece la pena llegar fuera de las horas de más calor, especialmente en verano.

🏰 Lo mejor es perderse por el casco histórico y disfrutar de su ambiente medieval.

📸 Hay numerosos rincones fotogénicos repartidos por todo el pueblo.

Nuestra opinión

Sermoneta no era una de las paradas más esperadas del viaje, de hecho, ni siquiera era el plan original de aquel día, pero precisamente por eso nos gustó tanto.

Otra demostración más de que, en la carretera, los planes están muy bien, pero a veces conviene dejar que sea el propio viaje quien decida el siguiente destino. 🚐🐾🇮🇹

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