Ruta por las Calas de la Costa de Murcia

La Costa de Murcia tiene algo que no sabemos explicar del todo, pero que sentimos cada vez que volvemos. Quizá sea la luz, quizá el mar más tranquilo, o quizá que aquí el tiempo parece ir un poco más despacio.
En esta ruta en camper, recorriendo la costa murciana con Jack, volvimos a confirmar por qué este tramo del Mediterráneo es uno de nuestros grandes refugios.

Viajar recordando

Esta vez hicimos toda la costa murciana con la DogVan, y Mazarrón volvió a ser un punto clave del viaje.
Viajar así también es una forma de recordar a Kira, de mantenerla presente en los lugares que marcaron nuestra historia y de seguir sumando recuerdos con Jack, que ahora vive estas rutas a su manera: feliz, curioso y libre.

Águilas y sus Cuatro Calas: empezar fuerte

Nuestra ruta comenzó en Águilas, un lugar que sorprende por la variedad de su costa. Las Cuatro Calas son un pequeño tesoro: calas salvajes, agua transparente y senderos costeros que invitan a caminar sin mirar el reloj.
Aquí Jack disfrutó como solo él sabe: explorando, oliendo cada rincón y corriendo entre arena y roca.

Muy cerca está Calabardina, con un ambiente más tranquilo, ideal para pasear sin prisas y disfrutar del mar desde la orilla. Un lugar sencillo, pero muy agradable para parar con la camper.

Punta Calnegre y el camino hacia Mazarrón

Seguimos hacia Punta Calnegre, donde la costa se vuelve más árida y salvaje. Aquí el paisaje cambia: menos construcciones, más naturaleza y una sensación de libertad que encaja perfectamente con viajar en camper.

Desde allí fuimos subiendo poco a poco por la costa murciana hasta llegar a Mazarrón, uno de nuestros lugares especiales.

Mazarrón: nuestro lugar de paz

Mazarrón no es un sitio más para nosotros.
Lo descubrimos en un momento muy delicado de nuestras vidas, cuando Kira estaba muy malita y acababa de pasar por una operación importante. Vinimos aquí casi por casualidad, en un puente de diciembre, para celebrar que todo había salido bien y que seguíamos juntos los cuatro.

Desde entonces, Mazarrón se convirtió en nuestro lugar de paz.

En esta ruta no podían faltar:

  • Las calas nudistas de Bolnuevo, donde encontramos una calma absoluta.
  • Paseos por el puerto deportivo y el paseo marítimo.
  • El famoso columpio a las afueras, con vistas al mar.
  • Y una cala preciosa donde dormimos, escuchando el mar desde la camper.

Tenemos incluso una cala concreta que es nuestra. Tanto, que tenemos una foto hecha por nosotros colgada en nuestra habitación y suele ser también el fondo de pantalla del ordenador. Es nuestro recordatorio constante de lo que significa parar.

Isla Plana y La Azohía: siempre perfectas

Como siempre que venimos, pasamos por Isla Plana y La Azohía. Lugares que no fallan nunca.
Aquí todo transmite paz: el mar, los senderos costeros, la ausencia de ruido. Jack volvió a disfrutar de playa en playa, y nosotros de caminar sin más horizonte que el azul.

Cartagena, Cabo de Palos y el cierre de la ruta

Desde Isla Plana y La Azohía pusimos rumbo a Cartagena para visitar la ciudad, algo que ya hemos hecho en varias de las ocasiones en las que venimos a Mazarrón y que siempre nos apetece repetir. Cartagena tiene ese punto histórico y urbano que contrasta muy bien con los días de calas y mar abierto.

Sin embargo, esos días empezó a notarse un cambio claro en el tiempo. Llegó mucho calor, muchísima humedad, y todo apuntaba a una nueva ola de calor. Así que decidimos no forzar y cuidar lo más importante: a Jack, porque a él hay que protegerlo tanto del frío como, sobre todo, del calor extremo.

Por eso, desde Cartagena nos fuimos directamente a Cabo de Palos, buscando tranquilidad y descanso, y aprovechamos para ver esa zona del Mar Menor. La Manga del Mar Menor, sin embargo, no terminó de gustarnos: demasiado saturada de hoteles y edificios, muy alejada del tipo de costa que solemos buscar cuando viajamos en camper.

Desde Cabo de Palos continuamos hasta San Pedro del Pinatar, último punto de esta ruta. Allí visitamos las salinas, un lugar que siempre nos parece mágico. Pudimos ver los flamencos, elegantes y tranquilos, y despedir así la Costa de Murcia con una sensación de calma absoluta.

Nos hubiese encantado pasar más tiempo explorando la zona entre Cartagena y el Mar Menor, pero el calor era intenso y preferimos escuchar al cuerpo… y a Jack.
Así terminó nuestra ruta en camper por la Costa de Murcia, una ruta que, por supuesto, volveremos a hacer y que tenemos claro que algún día recorreremos completa, sin prisas.

La Costa de Murcia no es solo un destino.
Para nosotros es calma, memoria y hogar temporal sobre ruedas.

Aquí os dejamos el mapa con los puntos visitados en la Costa de Murcia.

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