Ruta improvisada por Castellón en camper (con perro)

Este viaje no empezó como un viaje en sí.
No hubo planificación, ni mapa lleno de chinchetas, ni fechas cerradas.
Solo una cita en el hospital veterinario para que Jack se hiciera unas analíticas rutinarias y la excusa perfecta para volver a hacer lo que mejor se nos da: salir con la camper y dejar que el camino decida.

Para no madrugar, cogimos la Dogvan y nos fuimos la noche anterior a Pinedo, donde dormimos dos noches frente al mar, en un parking que en verano tiene que estar a rebosar, pero que en invierno se convierte en un lugar tranquilo, ideal para pernoctar. Un sitio práctico, sin pretensiones, perfecto para empezar sin prisas.

Después de cumplir con trabajo y veterinario, pusimos rumbo a Castellón, una provincia que —y esto lo tenemos claro— tiene mucho más de lo que se cuenta y bastante menos reconocimiento del que merece.

Costa tranquila, áreas prácticas y noches frente al mar

La primera parada fue Moncofa, donde aprovechamos su área de autocaravanas, amplia y muy bien preparada, para el cambio de aguas. Un punto clave que acabaríamos usando más de una vez durante la ruta.

Esa noche dormimos en la playa de Nules, y repetimos dos noches. En invierno es un lujo: calma, espacio y cero agobios. En verano seguramente sea otra historia, pero fuera de temporada se duerme de maravilla.

Desde allí, volvimos a pasar por Moncofa para vaciar aguas y nos fuimos a Castellón ciudad. No es una ciudad que deslumbre a primera vista, pero sí tiene zonas agradables, edificios interesantes y una Plaza Mayor perfecta para sentarse a tomar algo con calma.

Allí descubrimos un sitio muy especial: una mezcla entre tienda de decoración y cafetería, donde tomamos un café buenísimo y un bizcocho de zanahoria espectacular, con Jack a nuestro lado.

Benicàssim, la Vía Verde y una playa de película

Por la tarde pusimos rumbo a Benicàssim, donde dormimos cerca de la playa, tranquilos, sin vistas pero sin ruidos.
A la mañana siguiente tocó planazo: correr los tres por la Vía Verde del Mar, desde Benicàssim hasta Oropesa. Una ruta preciosa, fácil y perfecta para hacer con perro.

Después, ducha, desayuno, trabajo… y seguimos.

La siguiente parada fue una sorpresa enorme: la playa de Torre la Sal.
Rocas blancas, agua, cangrejos y un paisaje que nos recordó inevitablemente a Piratas del Caribe 3, a esa escena surrealista en la que Jack Sparrow camina con La Perla Negra fuera del agua. Salvando las distancias, claro, pero la sensación era esa. Un sitio precioso, poco masificado y muy especial.

Peñíscola, Alcossebre y pueblos que merecen volver

Dormimos en Peñíscola para poder verla al día siguiente con calma. Llovió bastante por la noche, pero cuando dejó de llover salimos a pasear.
Sin turismo, con tiendas cerradas y aún así… nos encantó. Mucho.
Volveremos en primavera o verano para ver ese colorido que le dan las tiendas y el ambiente, pero incluso en invierno tiene algo muy potente.

Desde allí empezamos a bajar, viendo que el temporal se acercaba, pero antes hicimos parada en Alcossebre. Paseamos por la zona de Cala Mundina, con un sendero a ras de mar, entre rocas y agua. Castellón, definitivamente, está poco explotado a nivel turístico… y quizá ahí esté parte de su encanto.

Dormimos tranquilos junto al mar y al día siguiente pusimos rumbo a Villafamés, pasando antes por el área de autocaravanas de Vilanova d’Alcolea para cambiar aguas. Funcional para eso, pero no ideal para pernoctar.

Villafamés se merece mención aparte —y tendrá su propio post— porque es Pueblo Más Bonito de España, igual que Peñíscola.

Vuelta anticipada, pero con ganas de más

Después de Villafamés salimos directos de nuevo hacia Nules para dormir resguardados del temporal que ya se venía encima.

Con alerta naranja en camino y viendo cómo están últimamente las lluvias, decidimos volver a casa. Sin forzar. Sin jugárnosla. Como dice Miguel: sin meternos en problemas.

Conclusión

Castellón nos ha sorprendido.
Mucho.

Nos queda muchísimo por ver, tanto en costa como en interior, y ya tenemos varios puntos marcados en el mapa para futuras rutas. No es una provincia de grandes titulares, pero sí de pequeños descubrimientos, tranquilidad y viajes sin prisas.

Y eso, para nosotros, vale oro.

Volveremos. Seguro.

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