Hay viajes que tienen un destino claro… y otros en los que lo importante es todo lo que pasa por el camino.
Este fue uno de esos.
Nuestra misión era llegar a Granada en una semana para encontrarnos allí con mis padres y visitar la Alhambra (spoiler: lo de la Alhambra no salió como esperábamos 😅). Pero antes de eso hicimos una pequeña ruta improvisada por Albacete, Jaén y Granada, parando en algunos pueblos que merecen la pena… y en otros que simplemente estaban en medio del camino.
Viajar en camper es un poco eso: ir viendo qué aparece.
Y Jack, por supuesto, supervisando toda la ruta.






Alcaraz (Albacete)
El viaje empezó en Alcaraz, en la provincia de Albacete.
Llegamos sin demasiadas expectativas… hasta que empezaron a aparecer recuerdos. Resulta que ya habíamos estado allí años atrás con Kira y Jack, en uno de aquellos viajes de 2020 en los que los dos corrían por cualquier plaza como si el mundo fuera suyo.
De repente nos vinieron a la cabeza fotos, paseos y momentos que ni recordábamos.
Alcaraz tiene una plaza mayor renacentista espectacular, con sus famosas torres gemelas, y un casco histórico pequeño pero con bastante encanto.
No es un sitio enorme para visitar, pero sí uno de esos pueblos que sorprenden cuando llegas.
Y a Jack, como siempre, cualquier plaza grande le parece un estadio olímpico.





Baeza (Jaén)
Después pusimos rumbo a Baeza, y aquí sí: sorpresa buena.
Baeza tiene una de esas calles monumentales donde parece que cada edificio es más impresionante que el anterior. Iglesias enormes, palacios renacentistas y plazas tranquilas donde apetece parar un rato.
Es Patrimonio de la Humanidad, junto con Úbeda, y se nota.
Dormimos en el área de autocaravanas junto a una fábrica de aceite y el cuartel de la Guardia Civil. Tranquilos, sin problemas y con espacio.
Al día siguiente dimos otra vuelta por una zona que no habíamos visto y encontramos un mirador brutal hacia los campos de olivos.
Si nunca has visto el mar de olivos de Jaén desde arriba, impresiona bastante.



Cazorla (Jaén)
De allí nos fuimos a Cazorla.
El pueblo está bien, tiene sus callejuelas, su castillo y el entorno natural impresionante del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Pero siendo sinceros… nos esperábamos un poco más del pueblo.
Seguramente Cazorla brilla mucho más cuando vas a hacer rutas de naturaleza, senderismo o río, porque el entorno es espectacular.
Dormimos en el área de autocaravanas del pueblo y dimos un paseo tranquilo por la tarde.
Jack aprobó el sitio, que al final es el indicador más fiable del viaje.









Úbeda (Jaén)
Después llegamos a Úbeda, y aquí sí: nos encantó.
El casco histórico está lleno de edificios renacentistas impresionantes y plazas monumentales como la Plaza Vázquez de Molina, donde está la famosa Sacra Capilla del Salvador.
Es de esos sitios en los que paseas sin rumbo y siempre acabas encontrando algo bonito.
Dormimos en el área de autocaravanas junto a la estación de autobuses, muy tranquila.
Paseo nocturno, paseo matutino… y Jack inspeccionando cada esquina como buen inspector canino.



Jaén
Luego tocaba Jaén capital.
La vimos de noche y… bueno… vamos a decirlo claro: no nos enamoró.
Tiene la catedral, algún monumento más y algunas calles agradables, pero no sentimos que fuera un destino al que viajar expresamente.
Si pasas por allí, bien. Pero no fue de esos sitios que te hacen decir “tenemos que volver”.
Dormimos en el área de autocaravanas de La Guardia de Jaén.
No pudimos vaciar ni llenar aguas porque estaba todo empozado, pero el sitio era tranquilo y con vistas espectaculares.
A la mañana siguiente hicimos ejercicio con esas vistas a los olivares.
No todos los gimnasios tienen ese paisaje.





Granada
El sexto día de viaje llegamos por fin a Granada.
Fuimos directos al camping, hicimos compras y al día siguiente tocaba visitar la ciudad (que ya contamos en otro post porque Granada merece capítulo propio).
Después visitamos Guadix, con su famosa zona de casas cueva, excavadas en la tierra y todavía habitadas hoy en día.
Un paisaje muy curioso que parece sacado de otra época.
Y ya de vuelta al camping, dimos un paseo por Beas de Granada, un pueblo tranquilo rodeado de campos de olivos enormes.



Última noche: Granada y Conchar
Antes de irnos decidimos volver un rato más a Granada.
Ese día llovía, así que nos dedicamos simplemente a callejear por el Albaicín, sin prisa.
Acabamos en una tetería, probando dulces árabes y tomando té con vistas hacia la Alhambra.
Hay momentos de viaje que no necesitan mucho más.
Después nos fuimos a dormir a Conchar, un pueblo tranquilo donde no hay demasiado que ver… pero donde dormimos como reyes.
Próxima parada: La Alpujarra
Al día siguiente llegamos a Lanjarón.
Y ahí empezaba otra historia.
La ruta por la Alpujarra granadina, que merece un post entero.
Porque si algo tiene esa zona… es carácter.
Y muchas curvas.
Y Jack mirando por la ventana como si fuera el copiloto del Dakar.
