Ruta en DogVan por la Sierra de Albacete

Después de unos días postureando brisa marina por la costa de Murcia, en vez de volver formalmente a casa hicimos lo que mejor sabemos hacer: liarla un poco y desviarnos.

Porque si hay una carretera secundaria… nosotros la cogemos.

Y así empezó la ruta por la Sierra de Albacete.

Caudete

Parada técnica.
No glamour. No épica. Puro barro y logística.

Área de autocaravanas decente, vaciado de aguas, limpieza profunda de la DogVan y reorganización nivel “aquí no cabe ni un calcetín más”.

Caudete está al sureste de la provincia, vigilado por la Sierra de Santa Bárbara. Bonito, sí.
Pero nosotros íbamos en modo:
“Primero sobrevivimos. Luego ya admiramos.”

Jack mientras tanto supervisando desde la sombra como si fuera el jefe de obra.

Almansa

Castillo en la roca. Imponente. Medieval. Dramático.

Aquí se dio la Batalla de Almansa en 1707, pero nosotros estábamos más centrados en que Jack no intentara conquistar el castillo como nuevo territorio imperial.

Paseo por debajo, fotos rápidas, y a seguir rodando.

Ontur

Área junto al polideportivo. Silencio. Funcional. Cero fuegos artificiales.

Ontur no necesita Instagram. Ontur es de esos sitios que existen y punto. Y eso nos gusta.

Cena sencilla, paseo nocturno y Jack feliz porque no había ni petardos ni multitudes ni dramas.

Liétor

Aquí viene el momento incómodo.

Liétor es precioso. De verdad. Colgado sobre el cañón del río Mundo, vistas brutales, callejuelas con historia.

Pero acababan de terminar las fiestas.

Y aún estaban las vallas.
Y aún había restos evidentes de las corridas.

Y eso nos removió.

No vamos a romantizarlo. El paisaje era espectacular, pero el cuerpo no estaba en modo “qué bonito todo”.
Nos fuimos con sensación rara. Y ya está.

Viajar también es contar lo que no te gusta.

Aýna (Pueblo Mágico)

Ahora sí.

“La Suiza Manchega”. Y oye, sin exagerar, visualmente es una pasada. Montañas abrazando el pueblo, desfiladeros, curvas que te hacen sudar.

Para llegar al parking hay que ir fino. Carretera estrecha, curvas cerradas y esa tensión de:
“Como venga uno de frente ahora mismo…”

Dormimos rodeados de montañas iluminadas. Curramos. Paseamos. Respiramos.

Y sí, aquí se rodó ‘Amanece, que no es poco’. Y cuando paseas por Aýna entiendes perfectamente por qué. Tiene ese punto surrealista y mágico que encaja con la película.

Jack aprobó el pueblo. Y eso ya es sello de calidad.

Bogarra – Cascada del Batán

Aquí vino el momentazo.

Fuimos a las cascadas del Batán.
No había nadie.
NADIE.

Subimos hasta arriba y encontramos una cascada escondida dentro de una cueva, con piedras colocadas para poder entrar.

Y claro… había que cruzar.

Así que entramos con Jack en brazos.

Y el pobre con una cara de absoluta traición.
Mirada fija tipo:
“Perdona, ¿esto qué es? ¿Spa rural? Porque hoy NO es día de ducha.”

No tocó el agua. Pero su dignidad sí se mojó un poco.

Silencio. Eco. Agua cayendo. Nosotros riéndonos como adolescentes.

Magia pura.

Riópar y el Nacimiento del Río Mundo

Área tranquila. Cambio de aguas. Dormimos como señores.

A la mañana siguiente: Nacimiento del Río Mundo.

Lo tenemos relativamente cerca… y nunca habíamos venido. Clásico.

Poca gente. Cascada saliendo de la roca como si la montaña tuviera una fuga interna. Brutal.

Paseo, compras, ejercicio. Rutina feliz.

Jack en modo explorador profesional.

Molinicos

Y aquí nos explotó la cabeza.

Área bien montada. Viernes de tortilla en la DogVan. Silencio total. Creo que estábamos solos.

Pero luego salimos a pasear…

¿Pero qué narices es esto?

Callejuelas decoradas por los vecinos, mensajes, flores, detalles artesanales. Se nota cuando un pueblo se quiere a sí mismo.

Aquí también se rodaron escenas de ‘Amanece, que no es poco’, igual que en Aýna. Y encaja perfecto. Tiene ese aire entre entrañable y ligeramente absurdo que te desarma.

Nos flipó fuerte.

Letur

Letur lo teníamos pendiente desde hace años.

Pero la DANA de 2024 hizo mucho daño. El Charco de las Canales quedó destrozado y parte del acceso estaba en obras.

Aun así, su casco antiguo, la plaza, el Arco de las Moreras… siguen siendo preciosos.

Es ahora cuando necesitan que vayamos. No cuando todo brilla. Ahora.

Volveremos cuando esté completamente recuperado. Porque lo merece.

Lo que se quedó pendiente…

Queríamos llegar hasta Yeste.

Pero había que volver. La vida adulta llama. Y la DogVan también necesita descansar.

Se queda para otra ruta.
La Sierra de Albacete no es ruidosa. No es mainstream. No está masificada. Pero tiene personalidad.

Y cuando te vas… ya estás buscando excusa para volver.

Y Jack, aunque no le guste que lo metas en cuevas acuáticas, también.

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