Ruta en camper por La Vera

Hay rutas que planeas mucho… y otras en las que simplemente te plantas allí y ves qué pasa.

Nuestra escapada por la Comarca de La Vera ha sido un poco así. Sabíamos que veníamos a una zona bonita, porque ya habíamos pasado alguna vez en coche, pero de esas veces en las que atraviesas el sitio y sigues camino.

Esta vez no. Esta vez veníamos con la DogVan, con tiempo… y con Jack.

Primer aviso: aquí el agua manda

Entramos en la comarca después de parar en Candeleda, donde ya empezamos fuerte con un atardecer brutal junto a la garganta.

Pero el primer “ojo cuidado que aquí hay nivel” llegó al cruzar hacia Extremadura, en Madrigal de la Vera, en la zona de la Garganta de Alardos.

Agua cayendo entre rocas, puente romano, y paisaje de los de quedarse mirando como un tonto. Jack confirmó que el sitio era bueno… aunque lo de bañarse lo dejamos para cuando haga más calor.

Eso sí, primer aviso para viajeros en camper: en Extremadura no se puede pernoctar a menos de 150 metros del río. Así que disfrutas del paisaje… y luego te mueves.

Pueblos de madera, flores y calles imposibles

Uno de los grandes atractivos de La Vera es ir recorriendo sus pueblos.

Muchos conservan una arquitectura serrana muy marcada: entramados de madera, balcones antiguos y calles tan estrechas que te preguntas quién fue el valiente que decidió meter el coche por ahí.

Valverde de la Vera

Uno de los pueblos que más nos gustó fue Valverde de la Vera, uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

El pueblo está muy limpio, muy tranquilo y tiene ese rollo serrano que recuerda un poco a sitios como La Alberca, pero con un aire más auténtico.

Las acequias cruzan las calles y le dan un toque muy especial. Ahora bien, también tenemos que decir una cosa:hay plazas preciosas… con coches aparcados en medio.

Pero todo esto te lo contaremos en el post especial de Valverde de la Vera.

El pueblo que nos dejó locos: Cuacos de Yuste

Si tenemos que elegir la sorpresa absoluta del viaje, esa fue Cuacos de Yuste.

Llegas caminando y piensas: bueno… un pueblo más. Hasta que empiezas a seguir las señales que conectan varias plazas del casco antiguo. Es un recorrido circular y cada plaza tiene su fuente.

Una fuente incrustada en una roca natural con una especie de anfiteatro alrededor. Nos gustó tanto que hicimos algo que hacemos cuando un sitio nos gana: sentarnos a tomar un café para apoyar al pueblo.

El museo que no esperábamos

Otra sorpresa del viaje apareció en Jaraíz de la Vera.

El pueblo no nos llamó demasiado la atención al principio… hasta que llegamos al Museo del Pimentón. Entrada gratuita y lo más importante: admiten perros.

Así que Jack, muy serio, entró con nosotros a ver el museo.

Dentro explican cómo el pimiento llegó a España tras los viajes de Cristóbal Colón, cómo se empezó a secar con humo durante unos 15 días y cómo nació el famoso pimentón de La Vera.

Maquinaria antigua, botes históricos y hasta la recreación de un secadero tradicional.

Lo que parecía una parada rápida terminó siendo una visita bastante curiosa.

Viajar en camper por La Vera

Si vienes con camper hay una cosa que conviene saber: los puntos para cambiar aguas no abundan demasiado.

Nosotros terminamos usando el área gratuita de Arroyomolinos de la Vera, que está bastante bien. Eso sí, aviso técnico: el agua sale con una presión brutal.

La manguera salió disparada como si tuviera vida propia. Jack se apartó rápido. Nosotros no tanto.

Despedida rumbo al Jerte

Después de varios días recorriendo gargantas, pueblos y carreteras de curvas, dejamos atrás La Vera para bajar hacia el Valle del Jerte. Terminamos la ruta en Navaconcejo.

Los famosos cerezos todavía no estaban en flor, pero estaban a punto. En un par de semanas todo aquello será blanco y rosa.

Jack no entiende mucho de floraciones… pero seguro que también le parecería un buen sitio para pasear.

¿Merece la pena La Vera?

Mucho.

Por las gargantas, por sus pueblos serranos, por la tranquilidad… y porque todavía quedan sitios donde puedes pasear sin prisa, sentarte en una plaza y simplemente disfrutar del lugar. Y si vas con perro y en camper, mejor todavía.

La Vera es de esos sitios que se disfrutan despacio.

Jack lo confirma.

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