Playa canina La Calera: dos playas caninas en Isla Plana

La playa canina La Calera, en Isla Plana (Murcia), es uno de los sitios que ya tenemos fichados en nuestras rutas por la costa murciana con DogVan.

La encontramos fácilmente cuando vas desde Isla Plana hacia La Azohía. Una señal en la carretera indica el acceso a la playa y, junto a ella, hay una amplia explanada donde suelen aparcar coches, campers y autocaravanas. Nosotros ya hemos pasado la noche allí en otras ocasiones y, por lo que hemos comprobado, la zona permite la pernocta.

Pero este año nos hemos encontrado con una novedad que nos ha gustado especialmente: ahora las dos playas de esta zona son de acceso canino.

Dos playas caninas donde antes solo había una

Hasta ahora, la playa canina era la que queda a 500 metros andando desde la explanada, siguiendo el acceso señalizado. La otra, justo enfrente de la zona de aparcamiento, no estaba oficialmente destinada a perros.

Peor eso ahora ha cambiado.

Ahora las dos pequeñas playas son caninas y, además, son playas de cantos rodados, algo que nosotros agradecemos muchísimo cuando viajamos con Jack. ¿Por qué? Porque aunque la arena tiene su encanto, también tiene una curiosa capacidad para aparecer absolutamente por todas partes después de un día de playa.

Las piedras, en cambio, nos resultan mucho más cómodas para entrar y salir de la camper. Además, una de las playas tiene una zona con arena y ambas tienen una entrada al agua bastante cómoda, especialmente comparadas con otras calas de piedra a las que solemos ir y en las que acceder al mar puede resultar algo más complicado.

Jack también ha descubierto que el agua no está tan mal

Y aquí viene una de las mejores partes de nuestra última visita a la costa murciana, porque Jack no es precisamente de esos perros que ven el agua y piensan: “¡Allá voy!”. Más bien suele tocar el agua con una pata, pensárselo mucho y salir corriendo, pero esta vez fue diferente.

En esta última ocasión se animó muchísimo más de lo habitual. Entró prácticamente solo, se metió bastante en el agua y, por una vez, no parecía tener ninguna prisa por salir.

Así que podemos decir que La Calera ha conseguido algo que no es fácil: que Jack disfrutara del baño, y cuando viajas con perro, estas pequeñas victorias cuentan muchísimo.

Una playa sencilla, limpia y pensada para disfrutar con ellos

En la zona de acceso a la primera playa han colocado un cartel con las normas de uso. Son las habituales en este tipo de espacios: los animales deben estar identificados, vacunados y desparasitados, no deben causar molestias al resto de usuarios y, por supuesto, hay que recoger sus excrementos y mantener limpia la playa.

También han instalado una ducha para poder aclarar a los perros después del baño y quitarles la sal, pero os dejamos un pequeño aviso: cuando estuvimos nosotros había bastantes avispas alrededor de la ducha, así que conviene echar un vistazo antes de acercar al perro.

Nuestra zona favorita: la segunda playa

Aunque ahora las dos playas son de acceso canino, nosotros seguimos teniendo una favorita: la segunda, la que está a 500 metros. Y no es porque sea más bonita que la primera, si no porque está un poco más apartada y nos permite estar más tranquilos con Jack.

Quienes nos seguís ya sabéis que Jack tiene conductas reactivas y que no se siente cómodo cuando otros perros se acercan demasiado, especialmente si van sueltos y tienen muchas ganas de jugar. Él no termina de fiarse y, para nosotros, lo importante es que pueda disfrutar de la playa sin estar continuamente pendiente de quién se acerca.

Por eso solemos buscar zonas algo más apartadas o tranquilas. En La Calera tenemos esa posibilidad y, aunque las dos playas son caninas, nosotros preferimos caminar un poquito más y colocarnos al final.

Esto nos lleva a algo que creemos que es importante recordar cuando vamos a una playa canina: no todos los perros quieren jugar con otros perros.

Hay perros con conductas reactivas que, como Jack, tienen muchos miedos, perros mayores, o simplemente perros que prefieren estar tranquilos con su familia. Que una playa sea canina significa que podemos compartirla con ellos, no que todos tengan que relacionarse entre sí.

Así que, si veis a un perro que está apartado, tranquilo con su familia o intentando mantener las distancias, respetad ese espacio. No todos los perros que están en una playa canina están buscando amigos nuevos.

En nuestro caso, alejarnos un poco hace que Jack pueda disfrutar muchísimo más del agua, Y esta vez hasta consiguió quedarse un buen rato dentro sin salir corriendo.

¿Por qué nos gustan tanto las playas caninas?

Pues porque normalmente ocurre algo maravilloso: hay menos gente y más perros.

Los perros pueden correr, jugar, bañarse y relacionarse mientras nosotros disfrutamos de un entorno mucho más tranquilo. Y La Calera tiene además ese punto que buscamos cuando viajamos con DogVan: naturaleza, mar, espacio para estar tranquilos, una zona de paseo maravillosa que te lleva a La Azohía en 15 minutos, y la posibilidad de pasar la noche allí con la camper.

Para nosotros, poder encontrar lugares así, donde Jack pueda disfrutar a su manera y nosotros podamos estar tranquilos, es precisamente una de las mejores cosas de viajar con él.

Eso sí, este tipo de playas que, por lo menos en septiembre, no están masificadas, porque en una ocasión nos acercamos a una en Valencia y fue imposible darse un baño tranquilos.

Así que sí: La Calera vuelve a nuestra lista de sitios favoritos para parar con DogVan. Y si encima Jack ha decidido que bañarse en el mar puede estar bien… mucho mejor.

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