Peñíscola

Siempre habíamos pensado que Peñíscola era “otro pueblo más de costa”. Un sitio bonito, sí, pero sin más. Hasta que, metidos de lleno en este proyecto de Horizonte Dogman y en nuestra ruta por los Pueblos Más Bonitos de España, descubrimos que Peñíscola también forma parte de esta lista. Y claro, ya no había excusa.

Este viaje empezó desde Valencia, por una visita veterinaria con Jack, y aprovechando que íbamos bien de tiempo decidimos seguir la costa hacia Castellón para llegar hasta aquí. Llegamos de noche y dormimos cerca del mar, con una lluvia intensa que no paró en toda la madrugada.

Cuando amaneció… seguía lloviendo. Mucho.
No pudimos salir de la DogVan hasta cerca de las doce del mediodía, pero cuando por fin lo hicimos, Peñíscola nos recibió mojada, gris y llena de charcos. Y aun así, nos pareció preciosa.

Visitamos sobre todo la zona antigua, que es donde realmente está la magia del lugar: el Castillo del Papa Luna, la estatua del Papa, las murallas, todo el exterior del recinto histórico… Un escenario que no solo impone por su historia, sino porque aquí también se rodaron escenas de Juego de Tronos. Y se nota.

Eso sí, enero es temporada baja y se nota mucho: alrededor del 90% de los negocios estaban cerrados, especialmente las tiendas de souvenirs, que siempre aportan vida y color a este tipo de pueblos. Algunos bares y restaurantes seguían abiertos, pero muy pocos.

También nos acercamos a ver El Bufador, uno de esos rincones naturales que, con mal tiempo, gana todavía más carácter.

Y mención especial para las gaviotas, que no sabemos qué comen aquí, pero tienen un tamaño que perfectamente podrían haber hecho casting como dragones secundarios en Juego de Tronos.

A pesar de la lluvia, del gris y de los cierres, Peñíscola nos sorprendió muchísimo. No era lo que esperábamos… y eso, muchas veces, es lo mejor del viaje.

Jack, por supuesto, vino preparado: chubasquero, paseo bajo la lluvia y mucha calma. Botas, paraguas y perro listo para explorar. Porque al final, aunque el día no acompañe, el viaje sigue.

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