Museo del Pimentón en Jaraíz de la Vera

Llegamos a Jaraíz de la Vera sin esperar gran cosa, para ser sinceros. Aparcamos en un parking enorme al lado de la zona más antigua y empezamos a caminar por el pueblo.

Dimos un paseo, llegamos hasta la plaza… y ahí apareció el Museo del Pimentón.

Sabíamos que existía, pero tampoco teníamos pensado entrar porque, os vamos a ser sinceros, no creíamos que admitirían a Jack. Hasta que vimos dos cosas que nos hicieron frenar en seco:

  • Entrada gratuita.
  • Y admiten perros.

Así que Jack nos miró con cara de “¿entramos o qué?” y nosotros dijimos: venga, para dentro.

Cinco minutos para entender el pimentón

Nada más entrar te recomiendan ver un pequeño vídeo de unos cinco minutos que explica el origen del pimentón. Y oye, merece la pena.

Ahí cuentan cómo los pimientos llegaron a España tras los viajes de Cristóbal Colón a América y cómo poco a poco se fueron extendiendo por distintos lugares. Al parecer, los monasterios tuvieron bastante que ver en esa expansión, hasta que el cultivo del pimiento del pimentón terminó arraigando con fuerza en la comarca de La Vera.

La historia que cuentan es bastante curiosa. Una mujer estaba asando pimientos y se despistó con el fuego. Cuando volvió, pensó que los habían estropeado, pero al ver que seguían rojos decidió molerlos… y descubrió que aquello estaba buenísimo.

Y así, entre despistes y experimentos, nació el pimentón.

Cómo se hace el pimentón de La Vera

Después del vídeo empiezas a recorrer el museo y ahí ya te metes de lleno en el proceso.

Hay maquinaria antigua, herramientas para el cultivo y molienda del pimiento y una colección bastante curiosa de botes antiguos de pimentón. Algunos enormes, de los que se usaban para vender a granel en tiendas, y otros más pequeños de distintas épocas y diseños.

Pero lo que más llama la atención es la recreación de un secadero tradicional.

En estos secaderos, los pimientos se colocan arriba mientras abajo se mantiene un fuego de leña. El humo y el calor van secándolos lentamente durante unos 15 días, que es lo que le da al pimentón de La Vera ese aroma ahumado tan característico.

Vamos, que no es algo que se haga en dos tardes.

Una sorpresa que no esperábamos

La verdad es que entramos al museo un poco por curiosidad… y salimos encantados porque no esperábamos que admitiesen a Jack y al final resultó ser una visita muy entretenida. Y es que, que Jack pueda entrar con nosotros, no siempre es fácil.

Además, descubrir estas cosas forma parte de lo bonito de viajar: parar en un sitio sin muchas expectativas… y terminar diciendo «oye, pues esto ha merecido la pena«.

Así que si pasas por Jaraíz de la Vera, nuestro consejo es claro: entra.

Son cinco minutos de vídeo, un paseo por el museo… y sales sabiendo un poco más sobre uno de los sabores más potentes de la gastronomía española.

Y si vas con perro, mejor todavía. Jack lo aprueba. 🐾

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