Marvão con perro

Cuando llegamos a Marvão era el último día de ruta por Portugal y, la verdad, no esperábamos encontrarnos con un sitio que nos gustara tanto. Habíamos pasado por San Martín de Trevejo, Penamacor y Castelo de Vide, y en cada uno habíamos encontrado cosas interesantes, pero Marvão fue diferente.

Nada más empezar a recorrer sus calles nos llamó la atención lo cuidado que está. Todo muy blanco, muy limpio, con las casas perfectamente encaladas y ese aire de pueblo de montaña que, por momentos, nos hizo pensar que estábamos en Andalucía y no en Portugal.

En nuestro caso, pasamos por allí para ver el castillo, pero con la incógnita de si podríamos pasar con Jack. Esa duda se despejó rápido. Sí, los perros son bienvenidos al castillo de Marvão, y eso hizo que la visita nos gustara todavía más.

Marvão, un pueblo blanco en lo alto del Alentejo

Marvão está en el distrito de Portalegre, en pleno Alto Alentejo y a muy pocos kilómetros de la frontera española. Se levanta en uno de los puntos más elevados de la Serra de São Mamede, así que para llegar hay que ir ascendiendo hasta encontrarse con el pueblo prácticamente colgado de la montaña.

Pero su ubicación no es casual. Marvão ocupa un lugar estratégico para controlar esta zona fronteriza. Es por es que el castillo se encuentra a unos 843 metros de altitud y desde allí se podía vigilar la frontera con España e incluso la zona de Valencia de Alcántara, el pueblo extremeño más cercano a ellos.

Pero ya sabéis que nosotros os contamos poco de la historia, que para eso ya están las informaciones que nos dan cuando llegamos a cada lugar. No pretendemos ser una enciclopedia (uy, que viejos nos sentimos ahora mismo 🤣). Por eso, antes que su historia, lo que vimos fue un pueblo que nos sorprendió mucho.

Casas encaladas, calles estrechas, piedra, algún alojamientos rurales, restaurantes y cafeterías se suceden dentro del recinto amurallado, porque si, el pueblo está dentro de una muralla, sin posibilidad de expandirse a ninguna parte. Y, aunque hay turismo, cuando nosotros estuvimos allí encontramos un ambiente muy tranquilo y agradable para pasear con Jack.

Un castillo construido para vigilar la frontera con España

Cuando estás arriba del castillo y miras alrededor, entiendes rápidamente por qué se construyó justo aquí. Desde esta altura se domina una enorme extensión de territorio y la frontera con España queda muy cerca.

El castillo forma parte de un antiguo sistema defensivo construido para controlar esta zona fronteriza y ha ido creciendo y modificándose a lo largo de los siglos. Hoy se conservan las murallas, torres, puertas y diferentes elementos de la antigua fortaleza.

Las vistas desde el castillo

Las vistas son probablemente una de las mejores partes de la visita.

Desde arriba se puede ver buena parte de la Serra de São Mamede, las llanuras del Alentejo y territorio español.

Nosotros aprovechamos, por supuesto, para hacer unas cuantas fotos con Jack.

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