Minas abandonadas de Mazarrón: cuando dejas la Tierra… y aterrizas en Marte
Hay sitios a los que llevas años diciendo “la próxima vez paramos”… y nunca paras. Hasta que un día, de vuelta a casa, te acuerdas, giras el volante y dices: ahora sí.
Eso nos pasó con las minas abandonadas de Mazarrón.
Las habíamos visto mil veces en fotos: colores rojos, naranjas, paisajes raros… pero claro, una cosa es Instagram y otra plantarte allí. Y cuando llegas, te cambia la película.
Porque no es bonito sin más, es raro de cojones. Es como si alguien hubiese cogido un trozo de Marte y lo hubiese soltado en Murcia.
El suelo parece quemado, lleno de grietas, con texturas que parecen sacadas de otro planeta. Hay montículos, cortes en la tierra, charcos de colores imposibles… y ese silencio raro que tienen los sitios donde antes había vida.



Un poco de historia (pero sin aburrirte)
Aunque ahora parezca un decorado postapocalíptico, esta zona fue uno de los grandes núcleos mineros del sureste de España.
En Mazarrón se extraían principalmente plomo, hierro, zinc y otros minerales, sobre todo entre finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX. Aquello no era un sitio perdido, era una pequeña ciudad industrial.
Sí, vivía gente allí.
Había:
- viviendas para los trabajadores
- almacenes
- instalaciones mineras
- e incluso zonas de tratamiento del mineral
Lo que hoy ves como ruinas eran parte del día a día de familias enteras que vivían alrededor de la mina.
Con el paso del tiempo, la actividad dejó de ser rentable y las minas se fueron abandonando progresivamente a mediados del siglo XX. Desde entonces, la naturaleza —y los residuos minerales— han ido haciendo lo suyo.




¿Por qué esos colores tan locos?
Ese paisaje tan marciano no es casualidad. Los tonos rojizos, naranjas y amarillos vienen de la oxidación de los minerales, sobre todo del hierro. A eso se suman las antiguas balsas y restos de procesos químicos de la minería, que han dejado ese aspecto tan brutal.
Es bonito, sí, pero también es un recordatorio de todo lo que hubo ahí antes.
Nuestra sensación
Nos esperábamos algo chulo y nos encontramos algo que no parece de este mundo, y eso es lo que más nos gustó.
No es el típico sitio “bonito” de postal, pero es un sitio que impacta, que te hace parar, mirar y pensar: ¿pero esto qué es?
Y lo mejor: que lo tienes ahí, sin grandes colas, sin turismo masivo.



Cosas a tener en cuenta si vas
- No es un parque acondicionado: cuidado por dónde pisas
- Hay zonas inestables y restos de estructuras
- Evita acercarte demasiado a balsas o zonas raras
- Y, por favor, respeta el entorno (bastante tiene ya con lo que ha pasado)
Conclusión rápida
Si estás por Murcia y te mola descubrir sitios diferentes, este es uno de esos.
