Italia en camper: 3 cosas que sí y 3 cosas que no

Después de recorrer Italia con la DogVan, podemos decir que la sensación general que nos llevamos del país es muy buena. De hecho, si tuviéramos que elegir entre nuestra experiencia viajando por Francia o por Italia, probablemente nos quedaríamos con Italia.

Eso sí, nuestra entrada al país no fue precisamente tranquila.

Después de bastantes kilómetros por Francia, llegamos a Italia y, especialmente en la zona de Liguria, nuestra primera impresión fue bastante clara: ¿En qué momento hemos llegado a la India?

Motos por todas partes, coches, adelantamientos imposibles, tráfico, carreteras estrechas… Durante algunos momentos el caos fue tal que incluso tuvimos que cambiar quién conducía por el estrés que nos producía.

Pero una vez dejamos atrás Liguria, la sensación fue cambiando.

Así que, después de todo el viaje, estas son nuestras 3 cosas que sí y 3 cosas que no de viajar por Italia en camper.

3 cosas que SÍ

1. El ambiente

Una de las cosas que más nos ha gustado de Italia ha sido el ambiente que se respira, y aquí hay una diferencia enorme respecto a Francia.

Hay movimiento, terrazas llenas, gente en las calles, plazas con vida, coches, motos… Italia nos ha parecido un país mucho más vivo y eso nos ha gustado.

También nos ha encantado la variedad de ambientes que hemos encontrado durante el viaje. Desde la costa de Liguria hasta los pueblos del interior, pasando por zonas completamente diferentes entre sí.

2. Los pueblos medievales

Italia tiene una capacidad brutal para conseguir que un pueblo medieval parezca sacado de una película, pero lo mejor es que no tienes la sensación de estar viendo siempre el mismo sitio.

En Francia nos pasó que, después de visitar varios pueblos de una misma zona, empezábamos a pensar que tenían estructuras bastante parecidas.

En Italia, sin embargo, incluso cuando estamos ante pueblos medievales, cada uno tiene su propia personalidad.

Los ambientes cambian muchísimo y es fácil diferenciar unos de otros. Puedes mirar una foto meses después y saber perfectamente dónde estabas.

3. Viajar con perro es muchísimo más fácil

Italia nos ha parecido un país tremendamente dog friendly, y no hablamos solamente de restaurantes. Hablamos de entrar en un montón de establecimientos prácticamente sin tener que preguntar si podemos pasar con Jack.

Restaurantes, tiendas, supermercados… En algunos supermercados incluso puedes colocar un carrito especial para llevar al perro contigo mientras haces la compra.

No teníamos que llegar a la puerta de un restaurante y preguntar: “¿Podemos entrar con perro?”. Muchas veces simplemente entrábamos.

Para nosotros, que viajamos siempre con Jack, esto supone una diferencia enorme y hace que la experiencia de viajar por un país sea muchísimo más cómoda.

3 cosas que NO

1. Las carreteras

Aquí Italia tiene bastante trabajo por hacer. Hay carreteras que están realmente mal. Baches, asfalto deteriorado, zonas en las que tienes que ir esquivando agujeros… Y cuando vas en una camper, todo se nota mucho más.

Además, en algunas zonas de montaña las carreteras son muy estrechas y, si le sumamos que el tráfico tampoco ayuda demasiado, hay momentos en los que conducir puede convertirse en una experiencia bastante intensa.

Especialmente en Liguria tuvimos algunos momentos de auténtico estrés.

2. La forma de conducir

Si en Francia nos sorprendió aquello de “yo paso porque tengo que pasar”, en Italia directamente hay que añadirle unas cuantas dosis de caos.

Se adelanta donde se puede, donde no se puede y, en ocasiones, donde parece que directamente no debería poderse.

Motos por todas partes, coches que aparecen de cualquier sitio y una manera de conducir bastante más agresiva de la que estamos acostumbrados.

Eso sí, una vez dejamos atrás la Liguria, la sensación mejoró muchísimo. No sabemos si porque realmente el tráfico era menos intenso o porque nosotros ya nos habíamos acostumbrado al estilo italiano.

3. La suciedad… y las playas

Y esta es probablemente una de las cosas que más nos ha sorprendido para mal.

Italia nos ha parecido bastante sucia, especialmente según avanzábamos hacia el centro y el sur.

Hemos encontrado basura en carreteras, incluso en vías rápidas, y en algunas ciudades la gestión de residuos nos ha llamado especialmente la atención.

Hay lugares en los que no encuentras contenedores y las bolsas de basura se dejan directamente en determinados puntos o incluso en la calle, y cuando ves bolsas acumuladas junto a edificios o en zonas urbanas, la sensación no es precisamente agradable.

Curiosamente, hay una excepción que nos ha llamado muchísimo la atención: las playas estaban impolutas, pero tampoco hemos terminado de conectar con ellas.

La mayoría de las playas que hemos encontrado son de pago, muchas no admiten perros y, además, aparcar una camper o una autocaravana en las zonas de costa puede convertirse en una auténtica misión imposible.

Así que sí: playas limpísimas, pero para nosotros no han sido precisamente el gran descubrimiento del viaje.

Una mención especial: Valle de Aosta

Y aquí tenemos que hacer una excepción. El Valle de Aosta nos pareció otro mundo.

La zona norte de Italia que recorrimos tenía una sensación completamente diferente al resto del país que habíamos conocido. Paisajes, pueblos, carreteras, ambiente… Todo parecía funcionar a otro ritmo.

Por eso tampoco creemos que se pueda hablar de “Italia” como si todo el país fuera exactamente igual. Hemos recorrido zonas muy diferentes y precisamente eso es una de las cosas que más nos ha gustado del viaje.

¿Nos ha gustado Italia?

Muchísimo. De hecho, hemos terminado el viaje con una sensación general incluso mejor que la que teníamos al entrar.

Italia nos ha dado momentos de estrés al volante, nos ha hecho esquivar unos cuantos baches, nos ha enseñado unas cuantas bolsas de basura que preferiríamos no recordar, y nos ha obligado a buscar aparcamiento en la costa como si fuera una prueba de supervivencia.

Pero, en conjunto, nos quedamos con lo bueno,y sobre todo, con una sensación: queremos volver. Porque si algo nos ha demostrado este viaje es que Italia tiene muchísimo más que enseñarnos.

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