Guadalest no estaba “pendiente” en nuestra lista.
En realidad, llegó a raíz de Horizonte DogVan.
Desde que empezamos este proyecto, una de las ideas que más nos ronda la cabeza es clara:
queremos visitar los pueblos más bonitos de España para poder compartirlos en la web, vivirlos de verdad y contarlos desde dentro.





Y fue preparando la ruta por Alicante cuando nos preguntamos:
¿Hay algún pueblo considerado de los más bonitos de España por aquí?
La respuesta fue rápida: Guadalest.
Nos cuadraba por ruta, así que preguntamos a un amigo. Su respuesta fue todavía más clara:
“No os lo perdáis, es precioso.”
Aun así, al llegar y verlo en el mapa, tan pequeño, tan recogido, pensamos:
“¿De verdad merecerá la pena?”
La respuesta es un sí rotundo.







Incluso entre semana, aquello estaba plagado de coches. Aparcas, empiezas a caminar y, casi sin darte cuenta, te envuelve el ambiente. Fuimos en época navideña y, aunque llegamos de día y no pudimos verlas encendidas, las luces de Navidad colgadas de fachada a fachada y la decoración de las tiendas ya le daban un toque muy especial al pueblo.
Vas paseando entre calles estrechas, con pequeñas tiendas a ambos lados, y de repente llegas a una plaza donde ocurre la magia:
no te esperas, para nada, encontrarte con el embalse.


El azul del agua es impresionante, las montañas que lo rodean son preciosas y el conjunto es de esos que te obligan a parar, mirar y callarte un rato.
No pudimos entrar al castillo porque no admiten perros, pero sinceramente, el entorno en sí ya merece muchísimo la pena. Disfrutamos del paseo con Jack —que, por cierto, decidió que cada árbol, cada pino y cada árbol de Navidad eran territorio digno de ser marcado— y nos tomamos un café tranquilamente en la plaza.
Guadalest es un pueblo que se puede visitar perfectamente en una hora, aunque nosotros nos quedamos algo más. Aprovechamos que habíamos pagado el parking para comer allí mismo, con vistas a la montaña, sin prisas, simplemente disfrutando del lugar.
Y al final, lo de siempre:
dudas antes de llegar… y agradecimiento por no haber pasado de largo.






