Dejar a un perro solo en la camper. ¿Si o no?

Esta es una de esas preguntas que conviene responder con muchos matices, porque la respuesta rápida sería: no deberías dejar a tu perro solo dentro de un vehículo con calor.Y es importante decirlo así de claro.

Un coche, una autocaravana o una camper pueden calentarse muchísimo en muy poco tiempo porque, aunque fuera haya 30 grados, dentro de un vehículo la temperatura puede subir mucho más, sobre todo si está al sol, si no hay ventilación suficiente o si no existe un sistema real que mantenga el interior en condiciones seguras.

En el caso de un vehículo como el nuestro, homologado como vehículo vivienda, el planteamiento es algo distinto al de un coche normal. Una camper o autocaravana puede estar preparada como espacio habitable con ventilación, aislamiento, claraboyas, batería auxiliar, sistemas de climatización, enfriador, ventiladores o recursos que permiten controlar mejor el ambiente interior.

Pero eso no significa que se pueda dejar a un perro o a un gato dentro de cualquier manera.

La clave no es si es camper, coche o autocaravana. La clave es si el animal está realmente seguro.

La camper puede ser casa, pero sigue siendo un vehículo

Para nosotros esta parte es fundamental. La furgo es nuestra casa cuando viajamos, sí, pero en verano también puede convertirse en un horno si no se dan las condiciones adecuadas.

Por eso, aunque un vehículo vivienda pueda estar preparado para que un animal esté dentro, la responsabilidad sigue siendo siempre del tutor. No vale con abrir una ventana, dejar un poco de agua y marcharse a visitar un pueblo durante horas. No vale pensar “total, es una autocaravana”. No vale confiarse.

Si dentro hace calor, si no hay sombra, si el sistema de climatización no está funcionando bien o si no sabes cuánto tiempo vas a tardar, tu perro (o tu gato) no debería quedarse solo.

Nuestro criterio antes de dejar a Jack solo unos minutos

Desde que viajamos tanto con Jack hemos tenido claro que en verano no se queda solo en la furgo “porque vamos a tardar poco”. Durante mucho tiempo, directamente no lo dejábamos. Si hace calor y hay que entrar a un supermercado, uno entra y el otro se queda con él.

Ahora llevamos un enfriador y nos está salvando este viaje, pero también tenemos muy claro algo: un enfriador no es magia y no convierte cualquier situación en segura y por eso nosotros solo nos planteamos dejar a Jack unos minutos si se cumplen varias condiciones a la vez.

  • La primera es la temperatura. Nuestro límite está alrededor de los 30 grados, y aun así no nos vale solo mirar el número: también cuenta si la furgo está al sol, si hay sombra, si corre aire y cómo está el interior.
  • La segunda es el tiempo. Hablamos de momentos muy cortos, normalmente entre 5 y 10 minutos. Si creemos que podemos tardar más o no lo tenemos claro, uno de los dos se queda con Jack.
  • La tercera es que el enfriador esté funcionando bien. No basta con tenerlo encendido, tiene que notarse que el ambiente dentro de la furgo es seguro y soportable. Si el aparato no está rindiendo como debería porque el calor es extremo, no nos la jugamos.
  • La cuarta es la sombra. Aparcar a pleno sol cambia por completo la situación. La DogVan puede calentarse muchísimo, y aunque tengas un sistema de refrigeración, si el calor aprieta demasiado no siempre es suficiente.

No es adaptar al perro a nuestra vida, es adaptar nuestra vida al perro

Esto también forma parte de viajar con perro. Si un pueblo permite ir con perro, si hay terrazas, si se puede pasear y si el plan es compatible con él, para nosotros lo lógico es llevarlo con nosotros.

Habrá momentos en los que no se pueda: una compra rápida, un trámite, una entrada puntual a un sitio donde no admiten perros. Pero incluso en esos casos, la decisión tiene que tomarse pensando primero en su seguridad.

Si hace demasiado calor, entra uno y el otro se queda con él. Si no sabemos cuánto vamos a tardar, se queda uno con Jack. Si el enfriador no está funcionando como debería, no se queda solo. Y si el plan no encaja, se cambia el plan.

Lo que nos pasó en plena ola de calor

Estos días, con la ola de calor en Italia, lo hemos tenido todavía más claro. El enfriador nos está ayudando muchísimo, pero no es un aire acondicionado. Sabíamos lo que estábamos instalando y sabíamos que, con temperaturas muy altas, había que adaptar el viaje.

La regla es sencilla

No se trata de decir “sí, se puede dejar al perro en la camper” o “no, nunca se puede”. Se trata de entender que, en verano, dejar a un perro solo dentro de un vehículo solo debería plantearse si las condiciones son realmente seguras.

Para nosotros, eso significa: temperatura controlada, sombra, que las condiciones climatológicas permitan al enfriador funcionar de forma óptima, muy poco tiempo y posibilidad de volver inmediatamente.

Si falla una de esas cosas, Jack no se queda solo.

Porque viajar en camper con perro también es eso: poder entrar a comprar, sí, pero no a costa de su seguridad. La responsabilidad es siempre nuestra.

La DogVan es nuestra casa cuando viajamos, pero en verano sigue siendo un vehículo. Y eso no se puede olvidar nunca.

¿Dejamos a Jack solo en la DogVan con calor? #viajarconperro #viajarencamper #perroviajero

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