Si creías que viajar en camper es improvisar y ya está…
spoiler: no.
O bueno, sí… pero con truco.
Porque antes de arrancar la DogVan, aquí hay una persona (hola, soy Arantxa 🙋♀️) que se monta unas películas de organización que ni una agencia de viajes premium.
Y todo empieza siempre igual: Con un mapa, pero no un mapa cualquiera.
Nuestro Google Maps: el cerebro del viaje
Tenemos un Google Maps lleno de mini campers, pero lleno, en plan “esto parece una infección”.
Cada vez que vemos un vídeo en YouTube, algo en Instagram o un sitio que nos recomienda alguien… pam → directo al mapa. Sin pensar. Sin filtrar. Porque si no lo guardas en ese momento, se pierde, y aquí no se pierde nada.
Lo tenemos organizado por países y, en España, por regiones.
Y sí, lo iremos complicando más todavía… porque nos va la marcha.
Elegir ruta
Cuando decidimos destino (como ahora que estamos preparando el viaje que haremos por el sur de Francia + Italia hasta donde nos deje la vida… o Nápoles si todo va bien), empieza la criba.
Metemos punto de salida y llegada, y dejamos que Google Maps haga su magia. A partir de ahí:
- Miramos qué puntos nos pillan de paso
- Investigamos pueblos random que no conocíamos
- Abrimos fotos como si no hubiera un mañana
- Y decidimos si merece la pena desviarse… o no
Spoiler: metemos MUCHOS más sitios de los que luego vemos, pero nos da igual. Preferimos que sobren a quedarnos con la sensación de “esto se nos ha escapado”.
Además, una vez estamos en ruta seguimos mirando el mapa por si hay algo cerca que podamos aprovechar para visitar. Un pueblo, un mirador, una ruta de senderismo… lo que sea.
Dormir, aguas y supervivencia camper
Aquí entra el básico que no falla: Park4Night.
No lo metemos todo en Google Maps porque sería un caos, pero sí:
- Guardamos favoritos
- Filtramos zonas que nos encajan
- Y dejamos opciones abiertas
Porque esto es clave: en camper, plan cerrado es un error. Y a mi, que soy de las que les gusta tener todo atado, las primeras veces me superaba. Medio año después, me estoy acostumbrando y disfruto más de lo que es viajar de este modo.
Y luego… la realidad
Con todo esto preparado, salimos, y una vez estamos en ruta… la mitad del plan se va a la mierda. Y perfecto. No nos quejamos, porque el mapa no es para seguirlo a rajatabla, es para tener opciones y decidir sobre la marcha.
Y Jack… siempre en el centro
Todo esto tiene un filtro constante: Jack.
¿Dónde puede estar tranquilo?
¿Dónde no hay agobios?
¿Dónde podemos parar sin líos?
Porque viajar con perro no es solo llevarlo. Viajar con perro es pensar en él en cada decisión.
En resumen
No organizamos viajes perfectos.
Organizamos posibilidades.
Y luego dejamos que el viaje haga el resto.
