Bubión

Después de conocer Pampaneira y Capileira, tocaba visitar Bubión, el pueblo que queda justo en medio del Barranco del Poqueira. Si Pampaneira enamora y Capileira impresiona con sus vistas… Bubión te abraza en silencio. Es el hermano trillizo calmado. El que te habla bajito. El que te dice: “respira, que aquí no hay prisa”.

Primeras sensaciones al llegar

En cuanto aparcamos la DogVan, notamos que Bubión tenía otro ritmo. Un ritmo más suave, más lento, más… zen.
Calles blancas, silenciosas, de esas en las que escuchas tus propios pasos. Casas alineadas como si estuvieran echándose la siesta. Y flores por todos lados, dándolo todo sin hacer ruido. Pero ningún ruido. Máximo silencio.

Jack, por supuesto, lo vivió a su manera: modo inspector oficial pero versión tranquila.
Aquí no iba a lo loco, aquí iba con calma… oliendo cada cosa, hasta que aparecieron dos gatos. Entonces todo se volvió un poco más rápido.

Un paseo que te baja las revoluciones

Bubión está lleno de callejuelas estrechas, tinaos, acequias y rincones que parecen sacados de un cuento. No tiene el bullicio de Pampaneira, que te hace frenar por sus calles, ni la altura extrema de Capileira, y quizá por eso nos sorprendió tanto:
te obliga a bajar ritmos por su tranquilidad.

Mientras paseábamos, se escuchaba el agua bajando suavemente por las acequias, pero sin llegar a verla. Entonces, cuando llegas a los miradores, ves una pequeña cascada juntos a ellos. Y, ¡madre mía las vistas! Todo el barranco extendiéndose como una postal gigante.

Curiosidades DogVan sobre Bubión

  • Está declarado Conjunto Histórico-Artístico, como los otros dos del Poqueira, pero es el más tranquilo de los tres.
  • Su arquitectura sigue siendo beréber, igual que en Pampaneira y Capileira, pero aquí la sensación es más abierta y silenciosa.

Por qué Bubión te conquista

Porque no necesita llamar la atención.
No te atrapa con grandes carteles, ni con calles llenas de tiendas, ni con sabores intensos…
Te atrapa con calma.
Con silencio.
Con rincones blancos que parecen pintados a mano.
Con el sonido del agua y las flores en las ventanas.

Deja un comentario