Belcastel

Después de varios días recorriendo el interior de Francia y llevándonos más de una decepción, llegamos a Belcastel con pocas expectativas. Veníamos de visitar pueblos que, sinceramente, no entendíamos muy bien por qué aparecían entre los más bonitos del país.

Y entonces apareció Belcastel.

Un pueblo medieval de postal

Belcastel es pequeño, pero tiene todo lo que esperas encontrar cuando visitas un pueblo medieval. Casas de piedra perfectamente conservadas, calles estrechas, un puente precioso sobre el río Aveyron y un castillo que domina todo el conjunto desde lo alto.

Lo mejor es hacerlo despacio, cruzar el puente, pasear sin rumbo, asomarse al río y dejar que el pueblo vaya apareciendo poco a poco. Es de esos lugares en los que prácticamente cada rincón merece una foto.

La tormenta nos regaló la mejor visita

Llegamos después de un día durísimo de calor. La DogVan marcaba 37 grados y llevábamos horas buscando algo de fresco.

Cuando ya estábamos terminando el paseo empezaron a caer unas gotas.

Primero cuatro. Después llegaron los truenos. Y, de repente, una tormenta de verano de las buenas.

Nos refugiamos unos minutos bajo un pórtico mientras veíamos cómo el pueblo cambiaba completamente de ambiente. Lejos de estropearnos la visita, la lluvia hizo justo lo contrario: refrescó las calles, bajó la temperatura y convirtió el paseo en uno de esos recuerdos que seguramente guardaremos durante mucho tiempo.

Jack también agradeció ese cambio de temperatura. Después de varios días condicionando la ruta por el calor, poder pasear con más tranquilidad fue casi un regalo.

Aparcar en Belcastel con camper

Belcastel dispone de un aparcamiento de pago situado muy cerca del pueblo.

Cuando nosotros fuimos, el precio rondaba los 3 o 4 euros por varias horas, eso sí, el aparcamiento es únicamente para visitas durante el día. No está permitida la pernocta y tampoco encontramos una cobertura especialmente buena para trabajar.

Si viajas en camper, nuestra recomendación es hacer la visita y después continuar hasta otra área para pasar la noche.

Viajar con perro por Belcastel

Belcastel nos pareció un pueblo cómodo para recorrer con Jack. Al ser pequeño, se visita sin hacer grandes caminatas y, si el calor acompaña, el paseo resulta muy agradable. Eso sí, si vais en pleno verano, intentad evitar las horas centrales del día. Nosotros tuvimos suerte porque la tormenta nos refrescó la visita, pero antes de eso el calor seguía siendo importante.

Como siempre decimos, con perro el plan lo marca la temperatura. Si hace demasiado calor, merece más la pena esperar unas horas que obligarle a caminar sobre piedra o asfalto caliente.

¿Merece la pena visitar Belcastel?

Sin ninguna duda.

Después de varias jornadas en las que Francia no terminaba de convencernos, Belcastel fue el pueblo que nos reconcilió con esta parte del viaje.

No es un pueblo enorme ni hace falta dedicarle todo el día. Precisamente ahí está parte de su encanto. En un par de horas puedes recorrerlo con calma, disfrutar de sus rincones y llevarte la sensación de haber visitado uno de esos lugares que sí justifican el desvío.

Para nosotros, ha sido uno de los pueblos más bonitos que hemos visto en esta vuelta por Francia.

Y esta vez sí, estamos completamente de acuerdo con la fama que tiene.

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