Vale, Atienza fue de esos sitios que no teníamos en el radar fuerte… y que casi nos comemos con prisa. Error clásico DogVan. No sabíamos que era Pueblo Más Bonito de España.
Veníamos de Valverde de los Arroyos, ya con cansancio acumulado, aguas hasta arriba y la cabeza en “necesito vaciar YA”. Así que paramos en Atienza más por “ya que pasamos” que por otra cosa.



Primera impresión: sin más… pero aguanta
Entramos en plan: “Bueno… un pueblo más”. Pero claro, empiezas a rascar y ya cambia la cosa.
Llegas a la Plaza de España con la fuente de los Tritones y allí llega el primer “oye, pues esto tiene rollo”. Ves el cartel de Pueblo Más Bonito de España y se te queda la boca abierta.
Ahí ya si, nos miramos: Miguel a Arantxa, Arantxa a Miguel y Jack, Jack a Miguel, Miguel a Jack. Y decimos: pues vamos para dentro.
Entonces pasas por el Arco de Arrebatacapas (sí, nombre top 😅), y te encuentras con la Plaza del Trigo… «Bua, esto si, joder».
Soportales de madera, ambiente cuidado, ese rollo medieval, limpio, tranquilo, tan tranquilo que vimos solo a 3 personas paseando.





Subida hacia el castillo (modo tranquilo)
Sigues callejeando y acabas tirando hacia la zona de la muralla y el castillo.
No subimos arriba del todo (cansancio + cero ganas de sufrir 😅), pero incluso desde abajo ya tiene presencia. De esos sitios que sabes que si vas con energía, ganas bastante.
Lo mejor no estaba en el plan
Y aquí viene lo bueno. Un paseo de 1 hora y nos íbamos ya, pero dijimos: “Vamos a buscar unas magdalenas». Miramos en google, nos acercamos a una panadería, pero no nos hizo gracia lo que vimos. Así pues, vimos que en google aparecía una tienda de souvenirs, y pensamos que allí igual tenían algo.
Y vaya si tenían. No había magdalenas, pero Arantxa se llevó unos pendientes para ella y otros para su madre.




Trigo Limpio
Nos atendió Nuria. Súper cercana, y nos contó muchas cosas del pueblo. Además, si vas ahora igual ya tienes suerte, porque nos comentó que estaba preparándose para ser la Guía de Atienza y poder hacer visitas turísticas.
Acabamos charlando un buen rato (que esto siempre suma), y oye, sales con otra sensación completamente distinta.
Gracias a haber ido a su tienda descubrimos la parte baja de Atienza: La calle Real y rincones cuidados.
Conclusión DogVan (sin filtros)
Si pasas por Atienza, no te lo pierdas, y si te acercas a la Tienda de Nuria, dale recuerdos de parte de Jack, que le contamos que vivíamos en Cuenca y viajábamos en camper.
Nosotros volveremos, pero la próxima vez sin prisas, sin aguas llenas y con Jack marcando el ritmo 🐶
Por cierto, ibamos tan cansados que ni hicimos videos, pero las fotos son maravillosas.
